Arquitectura
La arquitectura moderna, influida por Le Corbusier, dio figuras notables que con su trabajo han dado la configuración a las ciudades colombianas con sus avenidas, puentes, edificios, teatros, y de época reciente coliseos, centros comerciales y conjuntos residenciales. La escultura alcanzó cierta notoriedad en el último tercio del siglo XVII, con García de Ascucha, autor de los relieves del presbiterio de la iglesia de San Francisco, en Bogotá. Ya en el siglo XX, cabe destacar a Edgar Negret, Eduardo Ramírez Villamizar, Fernando Botero, entre otros, que con sus obras muestran al mundo la idiosincrasia de un pueblo que se ha ido adaptando a los patrones culturales.
Pintura
La pintura creó escuela en la época virreinal, con pintores que desarrollaron un arte religioso de marcada influencia europea. El siglo XX produjo figuras relevantes: Alejandro Obregón, Enrique Grau y Omar Rayo. Bajo la influencia de la crítica ejercida por la argentina Marta Traba surgieron las Bienales de Cali y Medellín. El máximo representante actual de la pintura colombiana es Fernando Botero, reconocido a nivel mundial con un estilo y temática muy particular, fiel reflejo del estilo común de vida de los colombianos.
Literatura
En cuanto a la literatura durante la época colonial sobresalieron, en la poesía, Juan de Castellanos y la mística madre Inés del Castillo, y en la narrativa, Juan Rodríguez Freyle. En el Siglo XIX se destacaron los poetas Gregorio Gutiérrez González, Luis Vargas Tejada, José Eusebio Caro y Rafael Pombo. Entre los modernistas se distinguieron José Asunción Silva y, posteriormente, Guillermo Valencia , Julio Flórez y Porfirio Barba Jacob. La prosa costumbrista tuvo notables representantes en Eugenio Díaz y José Manuel Marroquín.
Las grandes construcciones novelísticas aparecieron con Jorge Isaacs y Tomás Carrasquilla. En el primer tercio del siglo XX se impuso la obra de un novelista que alcanzó gran éxito de público, aunque no de crítica, en América y España: José Manuel Vargas Vila (Ibis, Flor de fango). José Eustasio Rivera, con La vorágine (1928), fue el fundador de lo que podría llamarse la novela política e imaginativa colombiana. Dentro de la novela contemporánea descuellan Eduardo Caballero Calderón ("El buen salvaje"), Manuel Mejía Vallejo ("El día señalado"), Álvaro Mutis ("La nieve del almirante"), Gustavo Álvarez Gardeazábal ("Cóndores no entierran todos los días") y, sobre todo, Gabriel García Márquez ("El coronel no tiene quien le escriba", "Cien años de soledad", "El general en su laberinto", etc.), quien obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1982.
Entre los poetas contemporáneos representativos se cuentan Jorge Zalamea, León de Greiff, Luis Carlos López, Rafael Maya y Luis Vidales. A la generación de «Piedra y Cielo» pertenece Eduardo Carranza, que marcan la transición hacia una vanguardia posterior, en la que figuran Jorge Gaitán Durán y Eduardo Cote Lamus. Al mismo tiempo surge el movimiento Nadaísta, iconoclasta, con Gonzalo Arango y Jotamario Arbelaez.
Quizá ahora tengamos la oportunidad de comprender la oscuridad del universo...aunque algunos personajes des meriten el trabajo de quienes lucharon día a día por lograrlo.
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